LA HABANA, 24 nov (IPS) - La historia de Saúl, marido agresor, y de Odalys, esposa golpeada, lleva desde hace varias semanas a millones de hogares de Cuba el espinoso y muchas veces silenciado tema de la violencia contra la mujer. Puede provocar sorpresa o rechazo, pero pocas personas escapan a la polémica y la reflexión.
"Hacer visible ese tema (de violencia de género) es el gran aporte de ‘Bajo el mismo sol’", específicamente esta segunda temporada denominada "Soledad", dijo a IPS la especialista en género y cine Danae C. Diéguez.
La obra, que se presenta dividida en tres temporadas con su argumento propio cada una, aborda en esta segunda ocasión, como su nombre lo indica, la soledad del ser humano, aun cuando se tiene compañía. La primera fue "Casa de Cristal", que narró la historia de tres mujeres tras salir de la cárcel, y la última será "Desarraigo".
"Soledad" se constituyó en el espacio de mayor audiencia en este país de 11,2 millones de habitantes.
Saúl y Odalys son algo más que un matrimonio mal llevado. En la pareja, los golpes reemplazan al diálogo. El hombre, alto y fornido, arremete contra la mujer que, con el apoyo de una amiga, va pasando de la vulnerabilidad a la reacción.
"No me explico cómo puedes ser tan aguantona", le han dicho televidentes a la actriz Tamara Castellanos, la intérprete de Odalys.
"Eso dicen quienes no se han visto en situaciones parecidas", comentó Magaly, una señora de 70 años que confesó a IPS haber sufrido en carne propia el abuso continuo de su esposo.
"Me salvé porque decidió irse del país. Al menos Odalys le ha respondido algunos golpes al marido. Yo nunca me atreví y lo que hacía era evitar que me diera en la cara", contó.
"Lo que es yo, hace rato lo hubiera botado de la casa", remató Dunia Piquera, de 35 años y 14 de casada, para quien la novela "está buena", porque muestra "la realidad" y tiene muchos mensajes para la sociedad.
"Aunque bueno, la gente no siempre aprende y sigue cometiendo los mismos errores", comentó la mujer a IPS.
Quizás como ninguna otra telenovela cubana, "Soledad" y especialmente el caso de Odalys están provocando debates dentro y fuera del hogar. Nadie recuerda que se trata de ficción cuando se habla del tema, ya sea en la espera del ómnibus, esperando para comprar el pan o en el pago de la cuenta telefónica.
Para Castellanos, la experiencia resultó "lacerante", pero a la vez la hizo "madurar" y ver la vida desde otra perspectiva.
"Hemos dado el primer paso, se ha roto la barrera del silencio, porque hay muchas personas que están en esa situación. Ojalá todas puedan traspasar esa barrera y buscar el apoyo necesario", indicó la actriz en un encuentro convocado por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
La obra, que se presenta dividida en tres temporadas con su argumento propio cada una, aborda en esta segunda ocasión, como su nombre lo indica, la soledad del ser humano, aun cuando se tiene compañía. La primera fue "Casa de Cristal", que narró la historia de tres mujeres tras salir de la cárcel, y la última será "Desarraigo".
"Soledad" se constituyó en el espacio de mayor audiencia en este país de 11,2 millones de habitantes.
Saúl y Odalys son algo más que un matrimonio mal llevado. En la pareja, los golpes reemplazan al diálogo. El hombre, alto y fornido, arremete contra la mujer que, con el apoyo de una amiga, va pasando de la vulnerabilidad a la reacción.
"No me explico cómo puedes ser tan aguantona", le han dicho televidentes a la actriz Tamara Castellanos, la intérprete de Odalys.
"Eso dicen quienes no se han visto en situaciones parecidas", comentó Magaly, una señora de 70 años que confesó a IPS haber sufrido en carne propia el abuso continuo de su esposo.
"Me salvé porque decidió irse del país. Al menos Odalys le ha respondido algunos golpes al marido. Yo nunca me atreví y lo que hacía era evitar que me diera en la cara", contó.
"Lo que es yo, hace rato lo hubiera botado de la casa", remató Dunia Piquera, de 35 años y 14 de casada, para quien la novela "está buena", porque muestra "la realidad" y tiene muchos mensajes para la sociedad.
"Aunque bueno, la gente no siempre aprende y sigue cometiendo los mismos errores", comentó la mujer a IPS.
Quizás como ninguna otra telenovela cubana, "Soledad" y especialmente el caso de Odalys están provocando debates dentro y fuera del hogar. Nadie recuerda que se trata de ficción cuando se habla del tema, ya sea en la espera del ómnibus, esperando para comprar el pan o en el pago de la cuenta telefónica.
Para Castellanos, la experiencia resultó "lacerante", pero a la vez la hizo "madurar" y ver la vida desde otra perspectiva.
"Hemos dado el primer paso, se ha roto la barrera del silencio, porque hay muchas personas que están en esa situación. Ojalá todas puedan traspasar esa barrera y buscar el apoyo necesario", indicó la actriz en un encuentro convocado por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).





