Groups Release Report Analyzing Sexual ExploitationJanuary 12, 2012—New York, NY—Two years after an earthquake devastatedHaiti, a report detailing the impact of sexual exploitation ondisplaced Haitian women and girls has been released. The report isauthored by MADRE, the Commission of Women Victims for Victims(KOFAVIV), the International Women’s Human Rights (IWHR) Clinic at theCity University of New York (CUNY) School of Law, the Global JusticeClinic at NYU School of Law (GJC) and the Center for Gender & RefugeeStudies at UC Hastings College of the Law (CGRS).The drastic increase in sexual violence in displacement camps has beenwell documented since the disaster. But another face of the epidemichas emerged as a pressing issue: the sexual exploitation of displacedwomen and girls.
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viernes, 13 de enero de 2012
Haitian Women and Girls Trading Sex to Survive (Vïdeo)
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viernes, 9 de diciembre de 2011
Haití: Una apuesta por la esperanza, libro
Queridas amigas y amigos
Os adjunto la invitación para asistir a la presentación del libro “Haití: una apuesta por la esperanza” que tendrá lugar el próximo lunes 12 de diciembre en la Librería Alberti de la C/Tutor 57 a las 12.15 h.
Desde la Secretaria de Estado os animo a asistir a la presentación de este libro que nos acerca a Haití, uno de los países más fascinantes y más castigados del mundo y uno de los objetivos prioritarios de la Cooperación Española , de la mano de tres magníficos escritores-Georgina Higueras, Gustavo Martín Garzo y Manuel Rivas , con los ojos de nuestro compañero Manuel Lizana y el apoyo de Antonio Fraguas que, desde su viñeta, nos recuerda a Haití todos los días. Todos ellos han colaborado desinteresadamente con la intención de acercarnos a un pueblo que dos años después de aquel nefasto 12 de enero, lucha por salir adelante.
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De Sergia Galván a Sonia Pierre
La Patria en Deuda con la HijaHermana, dame un pétalo de tú valor para poder darte este abrazo de despedida.Estoy aquí, como parte de miles de voces de mujeres dominicanas y del mundo, porque una amiga, una hermana mayor, merece un solemne y amoroso abrazo de despedidaSonia es una digna representante del feminismo dominicano contemporáneo. La conocí hace casi tres décadas, en ese momento yo balbuceaba en el feminismo y Sonia en la conciencia contra el racismo, la xenofobia y la exclusión social de la población dominicana de ascendencia haitiana y las y los migrantes. Ella me hizo entender la interconexión entre racismo, xenofobia y sexismo y Ella comprendió que su lucha pasaba también por el género.Desde su organización originaria, el Centro Cultural Dominico Haitiano, Sonia empezó a reclamar más espacios para las mujeres. Era una osadía al inicio de los 80 hablar de autonomía de las mujeres, de necesidades específicas, de igualdad y ella se atrevió, y es en ese contexto, que surge el Movimiento de Mujeres Dominico Haitiana, MUDHA en el año 1983, el cual cobijó su lucha. Sonia vivió momentos muy dolorosos, pues en sus demandas como mujeres, como feministas tuvo que enfrentar a sus propios compañeros de lucha. Me tocó acompañarla muchas veces en su llanto y en su soledad, en su rabia y en su incomprensión.Fue una dominicana precursora en organizar a las mujeres en los Bateyes, a las mujeres migrantes, a las mujeres de ascendencia haitiana, les habló de sus derechos, las empoderó, les abrió camino, las emuló a estudiar y a reclamar derechos . Fue pionera en construir escuelas para niñas y niños dominicanos de ascendencia haitiana; en crear espacios de salud para las mujeres migrantes y de ascendencia haitiana; en usar el arte en los bateyes como herramienta educativa, mediante la creación de grupos de jóvenes, niños y niñas, de teatro, danza y diversas expresiones del arte.Sonia, junto a MUDHA ha formado parte activa en la construcción del movimiento feminista y de mujeres dominicano en las últimas tres décadas. Formó parte de la Coordinadora de ONGs de Mujeres, del Movimiento por la Identidad de la Mujer Negra, de la Red Dominicana por la Salud de las mujeres, del Foro de Mujeres por la Reforma Constitucional, de la Coalición por un Código Penal Moderno y Consensuado y de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeña y de la Diáspora, entre otras tantas expresiones del movimiento amplio de mujeres. Ha estado presente en cada lucha y en cada demanda del movimiento de mujeres dominicano, como ejemplo de la globalidad y la trascendencia de su lucha.Pero la violencia rasguñó su sueño. La violencia, el estigma y la discriminación por ser mujer, por ser negra; por ser una dominicana orgullosa de sus ancestralidades; por permitirse hablar; por atreverse a disentir; por pisar fuerte, siempre delante del miedo; por negarse a que el perejil fuera usado como herramienta de exclusión social y se usara para sanar las heridas y las llagas que deja el mercurio rojo de la incitación al odio; por su resistencia contra la desnacionalización; por no reclamar lástima, sino derechos;La violencia rasguñó su piel, porque la crueldad del odio, no le doblegaba la ternura; porque las amenazas no lograban intimidarla; porque cumplió fielmente el mandato constitucional de que cuando se agoten las vías internas de reclamar derechos, crucemos las fronteras y usemos los instrumentos internacionales de derechos humanos; porque se sentía hermosa; porque vestía impecable; porque cuando el agobio asomaba a su ventana, se refugiaba entre flores y naturaleza en una humilde casa de campo de este su pueblo, a mitigar el dolor y por ser la dominicana que con más fiereza ha defendido su dominicanidad.Tu bravura es comparable a la de Tingó, Rosa Parks y Domitila Chungara. También fuiste alumna de Mahatma Gandhi al entender que "La violencia es el miedo a los ideales de los demás."Hermana poderosa, gigante, amiga, compañera de lucha, ahora, Vuela, toma altura, nada entre las estrellas, abrígate con flores, aromas, naturaleza y tierra, comparte tu historia con la luna, toma tus remos y duerme mar adentro en las aguas de la paz, que aquí seguiremos levantando tu bandera, construyendo una historia nueva y recreando tu lucha.Sergia GalvánVilla Altagracia7 de noviembre del 2011
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jueves, 8 de diciembre de 2011
Falleció este domingo la directora del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (MUDHA), Sonia Pierre
Falleció este domingo la directora del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (MUDHA), Sonia Pierre, quien se encontraba compartiendo con familiares y amigos en una finca de su propiedad en Villa Altagracia, desde donde, al presentar problemas de salud, fue trasladada al hospital del Seguro Social, falleciendo en el centro a causa de un infarto.
Sin embargo, en la Funeraria Apocalipsis de Villa Altagracia, familiares y cercanos se mantuvieron encerrados y no permiten el acceso de los periodistas que cubrían las incidencias de la activista, hasta llegar un momento en que la situación se tornó tensa y violenta, mientras uno de sus parientes gritó "ella murió por querer defender lo indefendible".
La noticia se divulgó este domingo en los medios de comunicación impresos y digitales, así como también en las redes sociales. Pierre se caracterizó por la defensa de los derechos de los ciudadanos haitianos que viven y sufren discriminación racial.
Sonia Pierre nació en 1963, en el Batey Lechería, del municipio Villa Altagracia, República Dominicana.
Sus padres, Doña María Carmen Pierre, y André Cofidan (fallecido en 1963), llegaron territorio dominicano a finales de los años 50, para ser incorporados como trabajadores de los ingenios azucareros; específicamente, en el corte de la caña. Cuando Sonia nació, su padre falleció víctima de una fiebre alta, mientras se dirigía hacia el hospital en donde esta había venido al mundo.
La dominico-haitiana recibió críticas del Gobierno de su país, el hostigamiento de empresarios y hasta amenazas de muerte, desde que fue arrestada a sus trece años al ser la portavoz de una protesta de cortadores de caña de azúcar en su pueblo de trabajadores inmigrantes.
El pasado año, Pierre fue reconocida por los Estados Unidos con el Premio Internacional al Coraje de la Mujer.
Sin embargo, en la Funeraria Apocalipsis de Villa Altagracia, familiares y cercanos se mantuvieron encerrados y no permiten el acceso de los periodistas que cubrían las incidencias de la activista, hasta llegar un momento en que la situación se tornó tensa y violenta, mientras uno de sus parientes gritó "ella murió por querer defender lo indefendible".
La noticia se divulgó este domingo en los medios de comunicación impresos y digitales, así como también en las redes sociales. Pierre se caracterizó por la defensa de los derechos de los ciudadanos haitianos que viven y sufren discriminación racial.
Sonia Pierre nació en 1963, en el Batey Lechería, del municipio Villa Altagracia, República Dominicana.
Sus padres, Doña María Carmen Pierre, y André Cofidan (fallecido en 1963), llegaron territorio dominicano a finales de los años 50, para ser incorporados como trabajadores de los ingenios azucareros; específicamente, en el corte de la caña. Cuando Sonia nació, su padre falleció víctima de una fiebre alta, mientras se dirigía hacia el hospital en donde esta había venido al mundo.
La dominico-haitiana recibió críticas del Gobierno de su país, el hostigamiento de empresarios y hasta amenazas de muerte, desde que fue arrestada a sus trece años al ser la portavoz de una protesta de cortadores de caña de azúcar en su pueblo de trabajadores inmigrantes.
El pasado año, Pierre fue reconocida por los Estados Unidos con el Premio Internacional al Coraje de la Mujer.
Toda la información, en la web de El Nacional
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miércoles, 30 de noviembre de 2011
Boletín informativo sobre violencia contra las mujeres. Trata y Tráfico en Elías Piña
Este boletín informativo es un producto del Observatorio de la VCM desplazadas, migrantes, en tránsito y residentes que forma parte del proyecto – MUJERES EN TRÁNSITO. Mejorando la calidad de vida de las mujeres migrantes, en tránsito y desplazadas en la franja fronteriza dominico-haitiana entre Elías Piña (RD), Belladere y Las Cahobas (Haití ) a través de la disminución de los niveles de violencia y la mejora de su salud sexual y reproductiva., implementado por CMS y MdM y financiado por el AECID.
Por favor difundir y visitar nuestro Blog: http://mujeresentransitord.blogspot.com
La Colectiva Mujer y Salud y Mujeres del Mundo, están orgullosas de presentar la primera edición del boletín informativo mensual de casos de violencia contra las mujeres (VCM) en la franja fronteriza de Elías Piña-Belladere.
Este boletín informativo es un producto del Observatorio de la VCM desplazadas, migrantes, en tránsito y residentes que forma parte del proyecto – MUJERES EN TRÁNSITO. Mejorando la calidad de vida de las mujeres migrantes, en tránsito y desplazadas en la franja fronteriza dominico-haitiana entre Elías Piña (RD), Belladere y Las Cahobas (Haití) a través de la disminución de los niveles de violencia y la mejora de su salud sexual y reproductiva., implementado por CMS y MdM, financiado por el AECID con el apoyo de la Organización Internacional de Migraciones. El objetivo principal del proyecto es: Contribuir a alcanzar el pleno ejercicio de los derechos humanos y ciudadanía de las mujeres mediante el empoderamiento, entendido como mecanismo para superar la pobreza y la brecha de desigualdad e injusticia que padecen las mujeres en sus relaciones de género.
... Toda la información, en el pdf.
lunes, 27 de junio de 2011
miércoles, 14 de julio de 2010
Haití, a seis meses del terremoto, por Sergia Galván
A seis meses del terremoto,
Quiero hacer esta reflexión en memoria de las mujeres haitianas que han sido símbolo de la resistencia y a las cuales la historia se ha empeñado en opacar. A Victoria Mantou, conocida como Toya, quien tomo parte activa en la liberación haitiana de 1804. A las propulsoras del feminismo haitiano, Sanite Belaire, Guillonet Charlot, Cecile Fatima. A Miriam Merlet, Ann Marie Cariolan, Magali Marceli y a todas las mujeres haitianas.
Las fuerzas políticas transnacionales ven a Haití como un Estado en Subasta, un centro de bolsa de valores, una compañía por acciones, quien más aporte, tiene más acciones. Por ejemplo, este ha sido el criterio para conformar la Comisión Interina de Reconstrucción.
Haití no está en venta, forma parte de los cuestionamientos que han hecho las mujeres haitianas a ese esquema mercantilista de reconstrucción.
Las organizaciones sociales y de mujeres han cuestionado la falta de democracia que ha primado en el proceso de reconstrucción y la marginación con que se ha llevado a cabo. Apuntando hacia la necesidad de un nuevo paradigma de reconstrucción.
Un modelo de reconstrucción, que parta del reconocimiento de la historia del pueblo haitiano y de su resistencia. Como plantea Clorinde Zephir, un modelo de reconstrucción que tome en cuenta su riqueza inmaterial, cultural y natural, la fuerza vudú. Mirian Merlet también decía en una entrevista de Evandro Bonfim en el 2004, “Nuestra cultura es fuertemente impregnada de herencia africana, marcada por la cultura vudú, única en sí misma. A través de esta herencia, podemos construir puentes para una realidad mejor”
La cultura Vudú es parte consustancial de la historia de resistencia y de liberación del pueblo haitiano. Sus tradiciones y cultura se conjugan con la política y las transformaciones sociales. Ningún hecho histórico o político en Haití ha estado al margen de esa cosmovisión y por tanto, cualquier proyecto de reconstrucción que no lo tome en cuenta está encaminado al fracaso.
La tesis de un estado fallido, un estado inviable, con la cual, ya antes del terremoto las élites de poder global habían sentenciado a Haití, subyace en el modelo de cuasi ocupación a que lo tienen sometido. Los grandes intereses económicos son los que están marcando el proceso de reconstrucción. La tragedia de Haití es el nuevo paraíso para el gran capital. Es la gallina de los huevos de oro.
A seis meses del terremoto, la promesa de los 11,000 millones de dólares, no ha logrado garantizar un espacio digno para los 1.6 millones de personas que viven en refugios. Que tienen como pared una sábana vieja, una lona, o una carpa.
No han sido suficientes para garantizar la dignidad de las mujeres y las niñas, asegurándoles un lugar cerrado y seguro donde hacer sus necesidades fisiológicas.
La promesa de los 11,000 millones de dólares, no ha sido suficiente para garantizar un mínimo de iluminación en los refugios y de esa manera mantener un poco de seguridad para las mujeres y las niñas. Los testimonios de las mujeres refieren el nivel de inseguridad y el temor que sienten cuando la noche se adueña de los refugios.
Esa promesa de 11,000 millones dólares, no ha bastado para separar a la población de los 20 millones de metros cúbicos de basura. Que amenaza con convertirse en un nuevo terremoto de epidemias.
No han sido suficiente, para ubicar a los 1.2 millones de desplazados, mayoría mujeres. María Suarez, les llama dislocados. Sin techo, sin empleo, sin comida, sin rumbo.
Esos 11,000 millones de dólares, no han sido suficientes para evitar que las mujeres se embaracen para tener acceso a un poco de leche.
No han sido suficientes para enfrentar, prevenir y dar respuestas a las violaciones y violencia sexual de que son objeto cada día las mujeres y las niñas en campamentos y comunidades de desplazados.
Esas promesas de 11,000 millones de dólares, no ha servido para sacar a la población del trauma post tragedia, el miedo, la ansiedad y para su recuperación terapéutica.
No han sido suficientes para evitar que mujeres, niñas y adolescentes, se tengan que ver obligadas a prostituirse por comida y una carpa.
No han servido para garantizar atención a los cientos de niñas y niños huérfanos y abandonados que deambulan por los escombros.
No han servido para enfrentar el hambre y la falta de agua y medicina.
Tampoco han servido para garantizar cuidado a las 200,000 mujeres embarazas o recién paridas, al momento del terremoto.
No han alcanzado para asegurar a las mujeres métodos anticonceptivos, que les permitan prevenir embarazos, así como tampoco para ofrecerles servicios especiales de atención post aborto.
No han sido suficientes para adoptar medidas que contribuyan a reducir la carga de trabajo de las mujeres. Las cuales han tenido que sustituir la falta de centros para la atención a los cientos de mutilados, a los enfermos, a la falta de servicios en los refugios.
No han alcanzado para consultar e involucrar al pueblo en el proceso de reconstrucción, para preguntar a la población sobre sus necesidades, sobre el modelo de reconstrucción que quieren.
No han alcanzado para costear y etiquetar recursos para atender las demandas de las mujeres, de manera que se puedan involucrar activamente en el proceso de reconstrucción y evitar reconstruir sobre las mismas bases de desigualdades.
Esos millones de dólares, no han alcanzado para desarrollar una mínima infraestructura, que permitan prevenir y enfrentar las amenazas y riesgos en que se encuentra el pueblo haitiano por la entrada en vigencia de la temporada ciclónica.
No han alcanzado para reconocer la participación del propio pueblo, ayudando a su pueblo, de las mujeres ayudando a las mujeres. No han alcanzado para respetar la soberanía del pueblo haitiano.
Frente a este fracaso, se impone un nuevo paradigma de la solidaridad. La solidaridad como un espacio transformador, como un terreno donde hacemos unas apuestas para acompañar. No la solidaridad como una forma de acallar conciencia, como un cumplido humanitario, sino la solidaridad como una corriente de fuerzas estratégicas y alianzas que se tejen para enfrentar una realidad circular que de alguna manera nos toca y nos impacta a todas.
La solidaridad feminista con el pueblo y con las mujeres haitianas, hoy se hace más necesaria que nunca. Porque a seis meses del terremoto, la situación es aún peor.
A seis meses del Sismo, la solidaridad feminista supone nuevos desafíos.
1. Denunciar a nivel internacional la exclusión de la población y de las mujeres en que se centra el modelo de reconstrucción.
2. Demandar que sean costeadas y etiquetadas las necesidades de las mujeres con un porcentaje de las donaciones.
3. Fortalecer las relaciones y vínculos con las organizaciones feministas y de mujeres de Haití, con miras a acompañarlas en su proceso de recuperación y fortalecimiento.
4. Promover nuevas iniciativas de solidaridad feminista con las mujeres haitianas.
5. Divulgar a nivel internacional la violación a los derechos humanos de que están siendo víctimas las mujeres haitianas.
6. Acompañar a las mujeres haitianas en su proceso de reconstrucción de su memoria histórica.
7. Promover espacios de diálogos para intercambiar, y conocer las propuestas de las mujeres haitianas sobre la reconstrucción del país.
La historia de rebeldía y resistencia de las mujeres haitianas, nos da la certeza de que ellas se levantarán y enfrentarán con sus manos y su corazón el terremoto del patriarcado y del neoliberalismo, solo necesitan que nos cojamos de las manos con ellas.
Sergia Galvan
Quiero hacer esta reflexión en memoria de las mujeres haitianas que han sido símbolo de la resistencia y a las cuales la historia se ha empeñado en opacar. A Victoria Mantou, conocida como Toya, quien tomo parte activa en la liberación haitiana de 1804. A las propulsoras del feminismo haitiano, Sanite Belaire, Guillonet Charlot, Cecile Fatima. A Miriam Merlet, Ann Marie Cariolan, Magali Marceli y a todas las mujeres haitianas.
Las fuerzas políticas transnacionales ven a Haití como un Estado en Subasta, un centro de bolsa de valores, una compañía por acciones, quien más aporte, tiene más acciones. Por ejemplo, este ha sido el criterio para conformar la Comisión Interina de Reconstrucción.
Haití no está en venta, forma parte de los cuestionamientos que han hecho las mujeres haitianas a ese esquema mercantilista de reconstrucción.
Las organizaciones sociales y de mujeres han cuestionado la falta de democracia que ha primado en el proceso de reconstrucción y la marginación con que se ha llevado a cabo. Apuntando hacia la necesidad de un nuevo paradigma de reconstrucción.
Un modelo de reconstrucción, que parta del reconocimiento de la historia del pueblo haitiano y de su resistencia. Como plantea Clorinde Zephir, un modelo de reconstrucción que tome en cuenta su riqueza inmaterial, cultural y natural, la fuerza vudú. Mirian Merlet también decía en una entrevista de Evandro Bonfim en el 2004, “Nuestra cultura es fuertemente impregnada de herencia africana, marcada por la cultura vudú, única en sí misma. A través de esta herencia, podemos construir puentes para una realidad mejor”
La cultura Vudú es parte consustancial de la historia de resistencia y de liberación del pueblo haitiano. Sus tradiciones y cultura se conjugan con la política y las transformaciones sociales. Ningún hecho histórico o político en Haití ha estado al margen de esa cosmovisión y por tanto, cualquier proyecto de reconstrucción que no lo tome en cuenta está encaminado al fracaso.
La tesis de un estado fallido, un estado inviable, con la cual, ya antes del terremoto las élites de poder global habían sentenciado a Haití, subyace en el modelo de cuasi ocupación a que lo tienen sometido. Los grandes intereses económicos son los que están marcando el proceso de reconstrucción. La tragedia de Haití es el nuevo paraíso para el gran capital. Es la gallina de los huevos de oro.
A seis meses del terremoto, la promesa de los 11,000 millones de dólares, no ha logrado garantizar un espacio digno para los 1.6 millones de personas que viven en refugios. Que tienen como pared una sábana vieja, una lona, o una carpa.
No han sido suficientes para garantizar la dignidad de las mujeres y las niñas, asegurándoles un lugar cerrado y seguro donde hacer sus necesidades fisiológicas.
La promesa de los 11,000 millones de dólares, no ha sido suficiente para garantizar un mínimo de iluminación en los refugios y de esa manera mantener un poco de seguridad para las mujeres y las niñas. Los testimonios de las mujeres refieren el nivel de inseguridad y el temor que sienten cuando la noche se adueña de los refugios.
Esa promesa de 11,000 millones dólares, no ha bastado para separar a la población de los 20 millones de metros cúbicos de basura. Que amenaza con convertirse en un nuevo terremoto de epidemias.
No han sido suficiente, para ubicar a los 1.2 millones de desplazados, mayoría mujeres. María Suarez, les llama dislocados. Sin techo, sin empleo, sin comida, sin rumbo.
Esos 11,000 millones de dólares, no han sido suficientes para evitar que las mujeres se embaracen para tener acceso a un poco de leche.
No han sido suficientes para enfrentar, prevenir y dar respuestas a las violaciones y violencia sexual de que son objeto cada día las mujeres y las niñas en campamentos y comunidades de desplazados.
Esas promesas de 11,000 millones de dólares, no ha servido para sacar a la población del trauma post tragedia, el miedo, la ansiedad y para su recuperación terapéutica.
No han sido suficientes para evitar que mujeres, niñas y adolescentes, se tengan que ver obligadas a prostituirse por comida y una carpa.
No han servido para garantizar atención a los cientos de niñas y niños huérfanos y abandonados que deambulan por los escombros.
No han servido para enfrentar el hambre y la falta de agua y medicina.
Tampoco han servido para garantizar cuidado a las 200,000 mujeres embarazas o recién paridas, al momento del terremoto.
No han alcanzado para asegurar a las mujeres métodos anticonceptivos, que les permitan prevenir embarazos, así como tampoco para ofrecerles servicios especiales de atención post aborto.
No han sido suficientes para adoptar medidas que contribuyan a reducir la carga de trabajo de las mujeres. Las cuales han tenido que sustituir la falta de centros para la atención a los cientos de mutilados, a los enfermos, a la falta de servicios en los refugios.
No han alcanzado para consultar e involucrar al pueblo en el proceso de reconstrucción, para preguntar a la población sobre sus necesidades, sobre el modelo de reconstrucción que quieren.
No han alcanzado para costear y etiquetar recursos para atender las demandas de las mujeres, de manera que se puedan involucrar activamente en el proceso de reconstrucción y evitar reconstruir sobre las mismas bases de desigualdades.
Esos millones de dólares, no han alcanzado para desarrollar una mínima infraestructura, que permitan prevenir y enfrentar las amenazas y riesgos en que se encuentra el pueblo haitiano por la entrada en vigencia de la temporada ciclónica.
No han alcanzado para reconocer la participación del propio pueblo, ayudando a su pueblo, de las mujeres ayudando a las mujeres. No han alcanzado para respetar la soberanía del pueblo haitiano.
Frente a este fracaso, se impone un nuevo paradigma de la solidaridad. La solidaridad como un espacio transformador, como un terreno donde hacemos unas apuestas para acompañar. No la solidaridad como una forma de acallar conciencia, como un cumplido humanitario, sino la solidaridad como una corriente de fuerzas estratégicas y alianzas que se tejen para enfrentar una realidad circular que de alguna manera nos toca y nos impacta a todas.
La solidaridad feminista con el pueblo y con las mujeres haitianas, hoy se hace más necesaria que nunca. Porque a seis meses del terremoto, la situación es aún peor.
A seis meses del Sismo, la solidaridad feminista supone nuevos desafíos.
1. Denunciar a nivel internacional la exclusión de la población y de las mujeres en que se centra el modelo de reconstrucción.
2. Demandar que sean costeadas y etiquetadas las necesidades de las mujeres con un porcentaje de las donaciones.
3. Fortalecer las relaciones y vínculos con las organizaciones feministas y de mujeres de Haití, con miras a acompañarlas en su proceso de recuperación y fortalecimiento.
4. Promover nuevas iniciativas de solidaridad feminista con las mujeres haitianas.
5. Divulgar a nivel internacional la violación a los derechos humanos de que están siendo víctimas las mujeres haitianas.
6. Acompañar a las mujeres haitianas en su proceso de reconstrucción de su memoria histórica.
7. Promover espacios de diálogos para intercambiar, y conocer las propuestas de las mujeres haitianas sobre la reconstrucción del país.
La historia de rebeldía y resistencia de las mujeres haitianas, nos da la certeza de que ellas se levantarán y enfrentarán con sus manos y su corazón el terremoto del patriarcado y del neoliberalismo, solo necesitan que nos cojamos de las manos con ellas.
Sergia Galvan
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viernes, 5 de febrero de 2010
Maternidad en Haití
UN Photo/Sophia Paris
The United Nations (UN) said about 7,000 women are due to give birth this month as medical teams continue to work around the clock in birthing tents to deliver Haiti’s newborns. According to UNICEF, there are currently 120,000 pregnant women in Haiti, more than half are in earthquake-affected areas. It is estimated that 15 percent of the 63,000 pregnant women in affected areas are likely to have potentially life-threatening complications. Post natal-care is also proving to be a challenge in a country where the medical infrastructure has been destroyed leaving only a few hospitals functional and many medical personnel themselves dead or injured. The World Health Organization’s (WHO) doctors say that only breastfeeding can boost the baby’s immune system and improve its chances of survival in situations like Haiti.
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